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Laboratorio y Museo de Dinosaurios / Laboratory and Museum of Dinosaurs

Edificio ECT - Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad Nacional de Cuyo

Avda. Padre Contreras 1300 

5500 Parque Gral. San Martín, Mendoza 

laboratoriodedinosaurios@gmail.com

2014. Participaron en el XIX Congreso Geológico Argentino: María Belén Tomaselli, Bernardo González Riga, Jaun Pedro Coria, Leonardo Ortiz, Patricia Gutiérrez, Sebastián Spinelli, Federico Cartelone, Germán Sánchez Tirivoli y Guido Prieto.

XIX Congreso Geológico Argentino (Córdoba, 2-6 de junio de 2014), Simposio sobre “Enseñanza y formación docente en Geología y Paleontología”

 

 

APORTES PARA EL APRENDIZAJE EN CIENCIAS: EXPERIENCIA EN EL LABORATORIO Y MUSEO DE DINOSAURIOS (MENDOZA, ARGENTINA)

 

González Riga, Bernardo (1) 

Gutiérrez, Patricia (1)

Sánchez Tiviroli, Germán (1) 

Pascual Tudanca, María (1)
Pinto, Laura (1)

 

 

(1) Laboratorio y Museo de Dinosaurios, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales,  Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina. Avenida Padre Contreras 1300, Parque General San Martín (5500), Mendoza. bgonriga@yahoo.com.ar

En las carreras de licenciatura en geología, biología y paleontología es fundamental la experiencia lograda en viajes de campo y prácticos de laboratorio, actividades que son bien conocidas en las universidades. No obstante, existen otros aspectos que enriquecen la formación profesional, en particular aquellas experiencias que permiten aprender a trabajar en equipo, incorporación de valores éticos y de servicio a la sociedad e iniciarse en la investigación científica en una etapa temprana de la carrera de grado, previo a su trabajo final (tesina) de licenciatura. Por otra parte y en un marco más general, en el proceso de investigación no sólo se requiere destreza para desarrollar un pensamiento lógico y analítico que permita justificar las argumentaciones, sino también un entrenamiento para abordar conceptos desde al menos tres o cuatro perspectivas distintas, estimulando la creatividad, fuente para generar hipótesis.

En este contexto se desarrolló una experiencia pedagógica de tipo exploratorio que tuvo como objetivo: (a) iniciar a los estudiantes en la investigación científica trabajando en equipo, en una etapa temprana de la carrera de licenciatura, (b) promover un compromiso social y patrimonial, participando de forma activa en trabajos de extensión y preservación del patrimonio natural (ambiental, geológico y paleontológico) y (c) crear un ambiente de trabajo estimulante y propicio para un aprendizaje grupal, fomentando un trato igualitario, solidario y cercano entre estudiantes y docentes.

Se desarrollaron experiencias de aprendizaje en un grupo de 20 estudiantes de 2° y 3° año de la licenciatura en Ciencias Básicas (orientación biología) de la Universidad Nacional de Cuyo. La actividad fue denominada “Taller Escuela en Paleontología” y se realizó en el Laboratorio y Museo de Dinosaurios, unidad de investigación recientemente creada en el Instituto de Ciencias Básicas (ICB) de esa universidad a partir de un proyecto del primer autor (B.G.R.), con apoyo del director de ese instituto (M. Tovar). El Laboratorio y Museo posee un programa con cuatro líneas fundamentales: investigación, docencia, preservación patrimonial paleontológica y extensión a la sociedad. La sala de preparación de fósiles se encuentra “a la vista” mediante paredes con cristales, lo que permite mostrar las investigaciones que se desarrollan sobre dinosaurios.

Uno de los aspectos más significativos de este taller fue el protagonismo de los estudiantes, quienes colaboraron en el montaje del Laboratorio y Museo, de manera que participaron en la construcción de su propio ambiente de aprendizaje. Este taller se desarrolló en forma extra-curricular, independiente de las asignaturas de los planes de estudio, durante 6 meses, con una carga horaria de 96 horas de laboratorio y 7 días de campo. En esta actividad no se impuso una metodología pedagógica especifica, a fin de evitar un pensamiento que obligara a reproducir patrones pre-establecidos. Por ello, se privilegió un proceso creativo e intuitivo para lograr un aprendizaje progresivo. Posteriormente, al finalizar este proceso, al que denominamos informalmente “aprendizaje experiencial y grupal, múltiple y creativo”, la experiencia fue sistematizada para darle un encuadre conceptual.

El taller incluyó actividades de investigación científica, de preservación patrimonial y de extensión a la sociedad. En las actividades científicas, los estudiantes analizaron artículos científicos, reconocieron distintos tipos de fósiles, aprendieron técnicas de restauración de fósiles de dinosaurios, participaron en una campaña científica en el yacimiento de huellas fósiles de Malargüe, donde tomaron datos, para luego procesarlos en gabinete y presentarlos como comunicaciones en dos reuniones científicas, en modalidad de co-autores de los trabajos, junto con el docente. 

Las actividades de preservación patrimonial comprendieron análisis de las leyes nacionales y provinciales vinculadas a la preservación de los restos fósiles y sus yacimientos, como bienes del estado, y luego su experiencia de conservación concreta participando de una campaña para preservar las huellas fósiles del Parque Cretácico Huellas de Dinosaurios de Malargüe, donde se ubican más de 350 icnitas expuestas a condiciones climáticas rigurosas, en la faja plegada y corrida de la Cordillera Principal.

Las actividades de extensión social estuvieron centradas en la realización de paneles didácticos y el montaje de una exposición paleontológica, como así también la tarea de guía durante un mes en La mega-exposición La Brújula, experiencia similar a la exposición “Tecnópolis” de Buenos Aires. En este caso de Mendoza, se contabilizó un millón y medio de visitantes.

Los aspectos más significativos del proceso de aprendizaje fueron: (1) Vinculación profesor-estudiante: se desarrolló un diálogo directo, informal y sencillo. Además, la comunicación dentro el grupo fue permanente y se extendió en internet (foros de diálogo), incorporando también encuentros grupales informales. De esta manera se buscó eliminar las distancias interpersonales que suelen generarse en los sistemas científicos y académicos, (2) Trabajo en equipo: en todas las actividades se privilegió un espíritu cooperativo y no competitivo, a fin de aprender a trabajar en grupo y analizar temas en una pluralidad de pensamiento. Esto favorece la capacitación de los futuros profesionales en trabajos interdisciplinarios, (3) Aprendizaje como proceso grupal: todas las actividades fueron planteadas considerando al estudiante como un sujeto activo del proceso de aprendizaje y no como un “receptor” de conocimientos. Se partió de los talentos y experiencias de cada uno para que los conocimientos pudieran ser “construidos”. De esta forma los conceptos teóricos se vinculan con experiencias,  (4) Experiencia en ciencia: Se incentivó la curiosidad y creatividad, y la valoración por las experiencias prácticas en terreno y laboratorio, confirmando que en las ciencias naturales los conceptos claves no se aprenden en un libro, sino a través de la propia observación, análisis crítico y discusión grupal. Dado que el estudiante que aprende es una persona (con todas sus facultades, sentimientos, valores personales, raíces culturales talentos y aspiraciones), el proceso de enseñanza debe propiciar una experiencia real en investigación y no quedarse en el plano de la memoria teórica, y (5) Ética profesional. Se alentó permanentemente el análisis y vivencia del estudiante como profesional universitario, donde se conjuga una actividad calificada, un servicio a la sociedad y una ética orientado al bien común. En el caso de la biología y paleontología, la preservación del ambiente y del patrimonio paleontológico, son valores éticos que debieran prevalecer sobre cualquier otro interés particular.

En el marco pedagógico, la experiencia descripta responde a conceptos específicos de persona humana y su dignidad, lo que fundamenta un respeto por el estudiante, por sus talentos y conocimientos previos, por su derecho a participar y al disenso, dentro del proceso de aprendizaje. Así mismo es importante generar cada vez más modos relacionales de tipo solidario y cooperativo en el mundo universitario y académico (Bordieu, 2012). Desde el punto de vista metodológico, la experiencia muestra que en el aprendizaje de la ciencia no sólo es importante conjugar correctamente la vinculación argumentación-evidencia-justificación tal como lo describe Booth et al., (2008), sino que también es importante estimular la mente, creando espacios de discusión y creatividad, más allá de los procesos lógicos lineales (Bachrach, 2013).

Concluyendo, a partir de esta experiencia:

I.- Se destaca la experiencia en el proceso de aprendizaje y un contacto directo con el objeto de estudio (organismos, rocas, fósiles). En este proceso, el docente comparte su experiencia y orienta las actividades, al mismo tiempo que aprende enseñando. Y los estudiantes aprenden de aquellos ejemplos “corporizados” con la experiencia del docente.

II.- Se visualiza la necesidad de incorporar a los estudiantes en actividades científicas durante el transcurso de su carrera de grado, previo a su trabajo final (tesis de grado, tesina). Por ejemplo, la Universidad Nacional de Cuyo brinda becas a los estudiantes “a mitad de su carrera” y les permite participar en proyectos de investigación. Estas experiencias generan espacios de reflexión sobre su elección profesional y ofrecen un camino para conocer como funciona el conocimiento científico desde dentro.  

III.- Es necesario una mayor vinculación de la investigación científica con la docencia y la sociedad. Tal como expresa Paulo Freire (1996) “no hay enseñanza sin investigación ni investigación sin enseñanza”. En el caso de Argentina, las universidades nacionales y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) vienen desarrollando una  política de mayor vinculación entre investigación, docencia universitaria y extensión social, las cuales debieran seguir profundizándose mediante diversas estrategias.

 

IV.- La recreación de un nuevo paradigma que conciba al profesional biólogo, geólogo o paleontólogo como una persona con la mirada puesta en los temas ciencia y la sociedad, y no preocupado por lograr el éxito individual en su carrera profesional. Para ello es menester trabajar sin medir tiempo ni esfuerzo, motivador por una vocación para lograr cambiar algo de la realidad y no ser meros espectadores. Si se considera a la educación como un proceso y no como una trasferencia de datos, tanto docentes como alumnos se encuentran en un camino de permanente superación personal y una búsqueda de sentido, tema de toda mente inquieta. Así mismo, la ciencia es una forma de comprender la realidad y dar soluciones; por ello se vincula con una búsqueda social, la de una sociedad más justa y humana, menos estructurada y alienante, es decir, más libre.

REFERENCIAS

Freire, P. 1997. Pedagogía de la autonomía; saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI Editores (Buenos Aires), 136 p.

 

Bachrach, E. 2013. Agilmente. Aprende como funciona tu cerebro para potenciar tu creatividad y vivir mejor. Editorial Sudamericana (Buenos Aires,), 387 p.

 

Bourdieu, P. 2012. Homo academicus. Sigo XXI Editores (Buenos Aires), 314 p.

 

Booth, W.C., Colomb, G. y Williams, J.M. 2001. Cómo convertirse en un hábil investigador. Editorial Gedisa S.A. (Barcelona), 318 p.